martes, 13 de abril de 2010

PERVERCIDADES


La velada era perfecta y la noche transcurría, los invitados podían sentir nuestras miradas, que dejaban en evidencia el deseo y sin dar aviso te puse sobre la mesa, al hacerlo deje expuesta tu ropa interior. Los invitados mirando con exaltación como ya jugaba con esa prenda, en ese momento tus deseos expresados en gemido me pedían que probara la miel de entre tus piernas y así, cual feudal me apodere de tan apreciada prenda y la guarde en mi bolsillo. En ese instante el ambiente cambió por completo los rostros de ellos palidecieron, al ver como yo me acercaba a tu sexo y comemze a degustar de el, mi lengua se agitaba en forma de ochos exigiendo mas de tu elixir y mis labios rozaban tu sexo con el único objetivo de acelerar tus gemidos, hasta que fui interrumpido por mis malos modales, al levantarme me miraste con esa cara de ¡no pare…no pares, por favor sigue¡. Dirigí mi vista a los invitados y les dije:” OH donde están mis modales, estoy brindando y sin ustedes jaja…”, al cual una carcajada tuya se escucho en el salón. Iracundos se levantaron de sus asientos y mientras se retiraban yo de gustaría del plato principal y termine por sacarte tu hermoso vestido, y así dejar relucir tu cuerpo, y el cual me exigía que lo penetrara, tu con tus piernas abiertas alcanzaste mi pantalón ya abulta por tal escena. Una vez mi miembro erecto estaba a tus disposición me atrajiste hacia tu sexo ya húmedo procedí a entrar en ti, con cada envestida que daba el comedor se llenaba de tus gemidos, el cual solo era interrumpido por el quebrar de la losa que caía al suelo, así te aferraste al mantel tus gemido aumentaban, tus senos estaban envueltos en un aroma a frutos rojos que me invitaban a lamerlos tu balbucear me avisaba que pronto acabarías y mis ansias por acabar contigo me hicieron una mala jugada al sentir tu cuerpo temblar y soltar un largo gemido y mientras tu disfrutabas del placentero momento yo continuaba dentro de ti, en ese instante sentí que mi final pronto llegaría, tu al darte cuenta te sentaste sobre la mesa y me dijiste:”Tu probaste el plato principal… ahora yo quiero mi postre”. Con tu mano me hiciste retroceder saliéndome de tu sexo ágilmente te arrodillaste en frente de mi, te observe hasta llegar a mi erecto y duro sexo, en ese instante sentí tus labios y lengua en el mientras te hacia un moño con mis manos y te tomaba del cabello, solo te basto cinco u ocho fellatios para sentime eyacular en tu boca, nuevamente te mire y vi, como disfrutabas y te saboreabas en eso entro uno de los invitados por su abrigó y al mirarnos nos grito ¡pervertidos! Y salio con gran rapidez mientras nosotros nos besábamos y reíamos.

Para ti mi amor...

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